RUIDOS RECONFORTANTES

Otros textos

3 de julio de 2009

Desconfío de tu sombra porque la mía la persigue.

Desconfío de mis ojos porque buscan tu sonrisa.

Desconfío de mis manos porque quieren rozarte.

Desconfío de tus palabras porque igual es solo lo que quiero oír.

Desconfío de las ocasiones porque igual son premeditadas.

Desconfío de lo escrito porque se puede borrar o romper.

Desconfío de ti porque igual que viniste, desaparecerás.

Desconfío de mis sentimientos porque pueden hacerme daño.


Desconfío porque no me das razones para no hacerlo.

25 de mayo de 2009

Ella. Con su dulce sonrisa siempre ocupándole media cara y esos ojos brillantes que la acompañan vigilando todos los detalles. Atenta a cualquier palabra y dispuesta a vender sus consejos llenos de verdades y sabidurías. Su ausencia congela las horas y su estancia acelera el ritmo cardíaco de cualquiera

Enamorada de la lluvia de Abril y dispuesta a ponerse debajo de ella siempre que puede.

Suele andar metida en un viejo abrigo al ritmo de canciones con palabras como: “esperar”, “ilusión”, “promesas”… mientras le canta a las farolas.

Y aunque cierres los ojos muy fuerte, ahí está. Dispuesta a llevarte al límite para hacerte estallar, ya sea de alegría o de dolor, haciéndote sentir un cúmulo de emociones inimaginables.

16 de mayo de 2009

Los mejores momentos de tu vida no tienen porque ser necesariamente las cosas que tú hagas. También serán esas cosas que te sucedan. No estoy diciendo que no puedas tomar acción para afectar el resultado de tu vida. Tendrás que tomar acción, y lo harás.

Pero, cualquier día puedes salir por la puerta de tu casa y tu vida entera puede cambiar para siempre. El universo siempre tiene un plan, y ese plan está siempre en movimiento. Es un pensamiento aterrador pero también es algo maravilloso. Todas las piezas de la maquina funcionando constantemente, asegurándose de que termines exactamente en el sitio donde deberías estar. Exactamente donde deberías estar. El sitio correcto…en el momento adecuado.

(Cómo conocí a vuestra madre).

29 de abril de 2009

En tiempos no tan remotos, la traición se pagaba con sangre. Sangre manchada en los caminos pisoteados por los cascos de los caballos de guerra. Sangre en forma de venganza. Y venganza que se pagaba con la guerra. Una guerra que no solo afecta a los que la provocaron sino a todos, inocentes que no sabían ni de que iba aquello.

Y todo acababa tal y como empezaba, con más sangre, más muertos y una sucia estampa que se te queda grabada en la retina.

Pero hoy día, después de sembrar confianza en jardines ajenos durante tantos años, un día, debido a un acto de fuego, decides quitar tus flores de ese jardín.

Y ese día, ¿cómo debes actuar? ¿Buscar la venganza o avisar (sin más) de que has retirado tus flores (porque encima no se ha dado cuenta)?

Realmente no te lo crees y decides esperar, si las flores vuelven a crecer sola, sin ayuda de nadie, TAL VEZ haya algo que hacer.

25 de abril de 2009

¿Dónde van las verdades perdidas? Verdades que nunca dijiste y deberías haber dicho.
Verdades que te ahogaban pero que te tragabas y encerrabas muy dentro de ti, en los pies, y que andando y andando quedan desgastadas y aún peor, olvidadas.
Verdades destrozadas que acaban buscando una nueva víctima que tenga el valor suficiente para dispararla directa a algún corazón inocente.
Una persona que compadecida por su estado lamentable después de arrastrase, la recoge y la hace crecer. Para así, cuando quiera descubrir a la verdad, ya no de tiempo.
Y ser escupida, sin ningún tipo de miramientos, directamente en el umbral del dolor de otro inocente.
Y ahí, es cuando dolor tomará el protagonismo y la verdad quedará liberada para siempre.